lunes, 15 de febrero de 2010

PARTE II: Empresarios jaliscienses tras del despojó de las Playas de Chacala en la RIVIERA NAYARIT

Habitantes de Chacala, municipio de Compostela, Nayarit, denuncian que, con el apoyo de las autoridades locales, una firma de inversionistas jaliscienses los despojó de sus tierras la década pasada para construir el complejo turístico Chacalilla. Y aun cuando no cumplieron con sus compromisos, hoy intentan levantar otra obra en la zona. Los habitantes se organizan para impedirlo, aunque las autoridades se niegan a atenderlos.
Por Pedro Zamora Briseño

En octubre de 2008, habitantes de Chacala enviaron una carta al gobernador Ney González Sánchez en la que le exigieron revelar la identidad de los inversionistas.

En el escrito también le pedían que diera a conocer al pueblo, entre otros aspectos, los planes de desarrollo de Chacala, la reapertura del camino real, la reubicación e indemnización justa a las familias desalojadas, reabrir el área de recreo popular de la playa y evitar la construcción de una marina para yates, como se había manejado.

En febrero de 2009, más de un centenar de pobladores interpusieron una denuncia ante el ayuntamiento de Compostela por el cierre de la avenida Chacalilla, entrada principal al pueblo. Hasta la fecha no han obtenido respuesta de ninguna de las dos instancias de gobierno.

A Martín García Salazar, expresidente del comisariado ejidal de Las Varas –al que pertenece Chacala–, le indigna la apropiación del camino real por los inversionistas.

García Salazar, quien desde hace casi 40 años sembraba como usufructuario las tierras que le había expropiado el Fibba en 1970, cuenta que en 2008, poco antes del desalojo del área, el organismo le avisó que el predio ya había sido vendido y le pidió salir. Narra que en una plática posterior con Pedro Álvarez Hormaeche, exdirector del Fibba, éste le aconsejó negociar su indemnización económica con la empresa.

Las familias y propietarios de restaurantes asentados en el terreno, entre ellos una de sus hijas, fueron visitados por un ingeniero llamado Héctor García, quien en nombre de los inversionistas les ofreció diversas cantidades de dinero, entre 100 mil y 500 mil pesos, a cambio de que se fueran.

Si no lo aceptan, de todas formas se van a tener que salir, les advirtió el representante de la empresa, según el testimonio de García Salazar.

Dentro del polígono expropiado sólo queda el pescador Leobardo Muñoz, quien promovió un juicio de amparo para evitar ser desalojado de la casa que habita con su familia y las de dos de sus hijos. Pero ni así se ha librado de las presiones.

En octubre pasado, el presidente municipal de Compostela, Héctor López Santiago, señaló a este reportero que hablar de un proyecto en Chacala sería “pura especulación”, porque no existe nada definitivo. En aquel proyecto se habló de la construcción de hoteles, casas y villas de descanso, así como de un campo de golf, pero hasta hoy el ayuntamiento no ha aprobado nada.

“Tengo entendido que los inversionistas planean hacer de Chacala un pueblo mágico de pescadores, lo que no sería difícil. Me han hablado sobre la intención de darle ese plus al pueblo”, dijo el alcalde en aquella ocasión.

En torno a las protestas por el cierre del camino real, López Santiago se deslindó: “Los inconformes, con justa razón, están manifestándose para que ese camino sea abierto. Nosotros hemos sido muy puntuales en que ese asunto le compete única y exclusivamente a la instancia judicial”.

–¿El asunto del camino no le corresponde al municipio? –se le preguntó.

–En el plano de lo que se vendió de acuerdo al Fibba y el trámite de compraventa (el camino) está considerado como parte de lo que los inversionistas compraron.

La justificación

El exdirector del Fibba, Pedro Álvarez Hormaeche, informa que las negociaciones con los pequeños restauranteros, ejidatarios y usufructuarios del predio fueron realizadas por la empresa con la participación del gobierno estatal y que todos los que salieron fueron indemnizados.

Niega que actualmente se encuentre cercado el camino principal del pueblo, pues éste sigue siendo camino: “(Los guardias están ahí) nada más para proteger la zona. En ningún momento se impide el paso a quienes desean transitar; no está cerrado el paso hacia las propiedades de la familia Del Valle”.

Álvarez Hormaeche añade que el proyecto turístico de Promotora Chacala tiene consideradas calles y avenidas que “son públicas y que por supuesto van a ir a dar a la zona de los hoteles”.

Dice que la empresa inversionista “está trabajando muy bien en el seguimiento que se da a su contrato, está sacando los permisos correspondientes, la manifestación de impacto ambiental y el cumplimiento de las normas federales para lograr una inversión acorde al proyecto”.

No obstante, Laura del Valle se queja: “No es justo, es muy vergonzoso lo que está pasando en el pueblo, pues este gobierno gasta millones de pesos de nuestros impuestos en propaganda en la promoción de las maravillas de la Riviera Nayarit; mientras, aquí en casa, nos han dejado encajonados entre dos grandes mallas, la de Chacalilla y la nueva de Chacala”.

Concluye: “Nos quitaron los espacios públicos indispensables para una vida comunitaria ordenada; ya teníamos una larga tradición de ser un pueblo autosustentable, rodeados de belleza natural. Ahora el turismo se ha alejado y Chacala se está volviendo un pueblo fantasma”.

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