sábado, 4 de septiembre de 2010

En Puerto Vallarta y en la RIVIERA NAYARIT hay disponibles 5 mil 300 unidades de departamentos, condominios y casas.

El sector inmobiliario no vende ni el 6 % de su inventario total.

“Los inversionistas siguen invirtiendo” dice FONATUR.


El sector inmobiliario en la región sufre aún los estragos de la crisis económica mundial, al no poder colocar los miles de unidades de que dispone desde el año pasado. Un sondeo realizado por Vallarta Opina Milenio (Fernando Álvarez / VALLARTA OPINA MILENIO/ 29/07/10) en el mes de julio 2010 entre desarrolladores y agencias de bienes raíces en Puerto Vallarta y la Riviera Nayarit reveló que en 2010 hasta este mes se han vendido alrededor de 300 unidades de un inventario de 5 mil 300 unidades.
De acuerdo con los analistas del sector, las unidades vendidas representan apenas el 5.6 por ciento del total disponibles: “Este año apenas se han vendido -entre departamentos, condominios y casas- poco menos de 300 unidades –entre reventas y ventas nuevas- de un inventario total disponible de 5 mil 300 unidades, apenas el 5.6 por ciento del total disponible incluyendo la Riviera Nayarit y Puerto Vallarta, lo que habla de la situación crítica que viven los bienes raíces”, dijo uno de los más experimentados desarrolladores inmobiliarios en la región.
Los compradores son, en su mayoría, 50% mexicanos, 35% canadienses y el resto norteamericanos, no obstante que no se ha establecido aún un equilibrio entre lo que piden los vendedores y lo que ofrecen los compradores.
Por ejemplo, en el desarrollo Los Tules en Puerto Vallarta hay unidades cuyo precio oscila entre los 350 mil y los 425 mil dólares, pero las ofertas que se reciben son de 250 y 275 mil dólares en pago de contado.

Lo que viene
Adicionalmente, los expertos aseguran que el mercado de los baby boomers –que registraron un boom impresionante en el año 2007 y parte del 2008- no ha llegado y no llegará en varios años más a Puerto Vallarta. La región se enfrenta –afirman los conocedores- a un mercado de compradores y no de vendedores, ya que los primeros son quienes imponen las condiciones, aunque los vendedores no ceden y no hay cierre de contratos.
Sin embargo, en desarrollos como Nina Bay, en Marina Vallarta, sí se han registrado ventas, no obstante que se considera un desarrollo caro, no esta frente al mar, pero sus precios están entre 400 y 500 mil dólares por unidad.
Con este ya son 3 años de comportamiento crítico de industria de bienes raíces que afectan a los desarrolladores, vendedores, agencias de bienes raíces y notarios públicos.

“La inseguridad en el país no afecta las inversiones en los desarrollos turísticos de México …” dice Rosa Adriana Pérez Quesnel, Directora General de FONATUR.
La nueva Directora General de FONATUR aseguró que la inseguridad no afecta las inversiones aun cuando la percepción en el extranjero es algo muy importante, las inversiones en los sitios de Fonatur son a 25 años y los empresarios saben que sus inversiones son a largo plazo, saben que el Gobierno federal está haciendo todas las medidas necesarias para combatir al crimen organizado. “Del lado de los inversionistas no hemos tenido ese sentimiento de miedo de invertir en México, no se ha reflejado”.
“Vamos por el quinto lugar mundial en turismo” dice Pérez Quesnel.
http://www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=527341

1 comentario:

LovisLovis dijo...

COMENTARIO de Ramiro Arredondo-Hernández
Hola amigos: sin duda que ambos lados del Ameca están sobreconstruídos. Inlcuso me da la impresión de que la cantidad manejada como oferta inmobiliaria de 5300 unidades, en realidad se queda bastante corta. Y es que ignoro si en esta cifra se considera ese excedente vacante de vivienda social existente en ambos lados del río. Pero volviendo al asunto, quienes crecimos con Vallarta nos damos cuenta que la planificación del desarrollo así como la declaratoria vocacional turística, es algo demasiado exigente que no permite flexibilides ni distorsiones. Por ende, la mutación de un Vallarta vocacionado turísticamente a un Vallarta inmobiliario, modifica radicalmente la ecuación y por consiguiente los resultados, ocasionando un empobrecimiento en la industria turística. Baste recordar que la venta de residencias y departamentos al visitante que mantiene la industria turística, es una especie de suicidio a largo plazo. En la mayoría de los casos, cada inmueble de tiempo completo representa cincuenta y tantas semanas de competencia desleal contra la hotelería y servicios conexos. Multiplíquese lo anterior, veces la cantidad de apartamentos e inmuebles vendidos de tiempo completo, y la resultante es el desmantelamiento casi total de la industria turística. Súmese a este acabose el hecho de que muchos extranjeros lejos de comprar inmuebles caros, han optado por adquirir viviendas de tipo popular tanto en Vallarta como en BadeBa. ¿Qué fin le espera entonces a la planta turística? Malos tiempos y una crisis para nunca acabar. Todo por no haberse respetado los parámetros de vocación turística cuando no faltara qué imbécil decidiera construir para vender pisos de tiempo completo. Saludos de R.